Yo vi a mi pueblo llorar. Historias de la lucha contra la presa de Arcediano

0 Ratings

Guadalupe Lara Lara, autora central de este libro explica: “Nací en Arcediano en el año 1948, hija de Valentín Lara Vázquez y Margarita Lara Lara. Viví una niñez difícil. Fui la sexta de ocho hermanos y viví marginada por mi padre y por la pobreza. En mi comunidad sólo estudiábamos hasta tercer grado de primaria.

Agregar a librero

RESEÑA

Guadalupe Lara Lara, autora central de este libro explica: “Nací en Arcediano en el año 1948, hija de Valentín Lara Vázquez y Margarita Lara Lara. Viví una niñez difícil. Fui la sexta de ocho hermanos y viví marginada por mi padre y por la pobreza. En mi comunidad sólo estudiábamos hasta tercer grado de primaria. A diez minutos estaba el otro poblado, Planta de Juntas, el cual pertenecía a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y allí había una escuela exclusiva para los hijos de esa comunidad que era de la misma CFE; ellos sí terminaban su primaria. Ellos nos decían despectivamente ‘los puentillos’. No nos aceptaban por ser pobres. Nosotros no teníamos derecho ni a subir en el malacate—el carrito que sube por las vías tendidas del fondo de la barranca hasta la cima, donde se encuentran las instalaciones de la Comisión—, ni que las brigadas médicas nos dieran medicina, ni mucho menos a entrar a la planta de luz. Éramos los más pobres de la barranca, que ya es decir, y sin embargo estábamos bien contentos con nuestra vida”.
Esa Arcadia de estrecheces pero tranquila fue perturbada, primero por la contaminación, luego por el discutido proyecto de embalse, la famosa Presa de Arcediano, que al final no prosperó dejando una estela de destrucción y abandono.
“Ya en el año de 1990 se abrió brecha de la CFE para Arcediano, llegando los vehículos por la entrada de San Gaspar pasando por Colimilla y las otras presas hidroeléctricas, entre barrancas sumamente peligrosas […] poco a poco el río Santiago se fue acabando, convirtiéndose en pura agua negra contaminada. Las presas hidroeléctricas de la CFE sólo generaban dos días por semana. Desde hace unos 35 años, las familias de la CFE abandonaron la comunidad. Actualmente hay tres o cuatro familias que habitan en ese lugar”.
Los años del proyecto fueron complejos. Poco a poco, bajo presiones jurídicas y psicológicas, los vecinos se fueron retirando de su pueblo y dejaron sola a Guadalupe Lara Lara aunque hubo agrupaciones de la sociedad civil, como el Instituto Mexicano de Desarrollo de la Comunidad, la Fundación Cuenca Lerma Lago Chapala Santiago, y el Instituto de Derecho Ambiental, que respaldaron los ejercicios legales que determinaron la suspensión de la autorización de impacto ambiental de la presa, mientras el enorme costo que adquiría el proyecto lo hacía, a juicio de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), inviable de financiar.
“Con el proyecto de la presa de Arcediano, se cometieron toda clase de anomalías con una comunidad que vivía en paz, que no ambicionaba riquezas, ya que como se vivía era lo máximo para las familias. Cuando se anunció el proyecto de la presa, se acabó con esa paz y armonía. Parecía que había llegado una epidemia mortal: las familias se desunieron, se enfermaron y lo que deseaban era huir de los malos gobiernos que los amedrentaron diciendo que la presa era un hecho y estaba encima de ellos. En quince días, barrieron la comunidad. Fue horrible ser testigo de las prisas con las que actuó el gobierno. Había gente que lloraba, rezaba, maldecía; habitantes que echaban gatos y gallinas en costales y varios de estos animales los abandonaron. Los perritos buscaban a sus amos y se echaban cerca de sus casas demolidas. Como testigo de todas estas atrocidades, he vivido la soberbia, el orgullo y la ambición de quienes acabaron mi nunca olvidada comunidad, y que sólo el espíritu maligno la habita hoy”

DETALLES
  • Tipo de pasta : NA
  • Editorial: NA
  • Idioma: NA
  • ISBN-10: NA
  • Dimensiones : NA
Customer Reviews

Libros de  

COMPARTE ESTE LIBRO

Registration

Forgotten Password?