Los Vikingos.

Una historia de lucha política y social La legendaria pandilla de Los Vikingos sigue viva hoy, después de 60 años de su aparición en el barrio de San Andrés, no sólo porque muchos de sus miembros originarios todavía viven y se reúnen con frecuencia sino porque nuevas generaciones buscan sus raíces para conocer el pasado

RESEÑA

Una historia de lucha política y social

La legendaria pandilla de Los Vikingos sigue viva hoy, después de 60 años de su aparición en el barrio de San Andrés, no sólo porque muchos de sus miembros originarios todavía viven y se reúnen con frecuencia sino porque nuevas generaciones buscan sus raíces para conocer el pasado reciente y para conectarse con un imaginado mejor futuro para la ciudad, para el país y para el mundo. En ese complejo entramado de tiempos y de espacios que ha sucedido en los últimos años, al parejo del estudio de las guerrillas en Guadalajara, se cruzan personajes ya míticos como El Compa y El Tenebras e historias que se han vuelto leyendas.
La obra que tiene el lector entre sus manos es un primer acercamiento a aquella pandilla que quiso emular, de alguna manera, a los antiguos guerreros nórdicos, y en el trayecto ya se oyen muchas voces acerca de qué fue cierto o verdadero o qué fue tergiversado.
Lo cierto es que Los Vikingos fue una pandilla que tenía un primer interés de territorio, que al mismo tiempo, y poco a poco, tuvo contactos en diversas escuelas de la Universidad de Guadalajara y se enroló dentro de la también legendaria Federación de Estudiantes de Guadalajara, FEG, para participar en diversas elecciones estudiantiles (al grado de llegar a disputar el terreno propio del líder por antonomasia Carlos Ramírez Ladewig), que se conectó con la masonería y con José Guadalupe Zuno, ex gobernador de Jalisco, igualmente legendario, y que luego en el momento crucial de la llegada de Luis Echeverría a la presidencia de la República hizo una apuesta fallida de arrebatarle el poder universitsario a la FEG con una serie de planteamientos mínimos de democratización y al mismo tiempo también con algunas vagas ideas de izquierda. Pero estas líneas que son como pinceladas rapidísimas no dibujan sino de una manera demasiado lineal lo que efue complejo e intrincado.
Los Vikingos dieron para todo, como vulgarmente se dice. Allí hubo historias de heroísmo barrial, vulgar pandillerismo, vendettas que asomaban de cuando en cuando en las notas rojas de los periódicos, amistades generosas a prueba de balas, aspiraciones democráticas, en contraparte también ilusiones de poder, intereses materiales a cualquier precio, sueños de un mejor país, amor a los héroes patrios y a la historia que enseñaron algunos maestros cardenistas todavía en la década de los años cincuenta cuando el alemanismo era una realidad incontrovertible, acomodo de algunos como simples golpeadores al servicio de políticos priístas y funcionarios udegeístas, aspiraciones de cambios radicales por la vía del socialismo, figuras de leyenda con la valentía y la generosidad por delante pero también historias negras que nunca se han contado.
No se puede entender nada de lo que ha pasado si no se ve con la mirada abierta, sin prejuicios, sin ideas preconcebidas, sin la urgencia de confirmar los propios sueños de un futuro que no llega pero da para vivir en la ilusión constante. Se requiere el autocuestionamiento, y el cuestionamiento a todo, ir hasta la raíz, no importa que lo encontrado no sea agradable ni coincida con alguna supuesta lógica de lo que debe ser la verdad a secas.
Para empezar, y por todo lo dicho, es harto simbólica la foto que ilustra la portada de esta edición: Allí están, abrazados, un opositor radical a la FEG, dos futuros guerrilleros legendarios, un futuro y frecuente diputado priísta, y un legendario futuro presidente de la FEG y también diputado priísta.
La historia,o más bien, las historias de Los Vikingos, apenas están por develarse.

DETALLES
  • Tipo de pasta: NA
  • Editorial: NA
  • Idioma: NA
  • ISBN-10: NA
  • Dimensiones : NA

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