Los poemas a Temaca

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El padre Gabriel Espinoza Iñiguez recuerda el paso del sacerdote y poeta Alfredo Placencia por el pueblo de Temaca: “La presencia humana, mística y sacerdotal del gran poeta alteño, inició en Temacapulín el 16 de julio de 1910. Su experiencia pastoral llevaba ya la madurez de 11 años de ministerio: primero en Nochistlán, Zacatecas. Luego

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RESEÑA

El padre Gabriel Espinoza Iñiguez recuerda el paso del sacerdote y poeta Alfredo Placencia por el pueblo de Temaca:

La presencia humana, mística y sacerdotal del gran poeta alteño, inició en Temacapulín el 16 de julio de 1910. Su experiencia pastoral llevaba ya la madurez de 11 años de ministerio: primero en Nochistlán, Zacatecas. Luego en San Gaspar de Jalostotitlán, la parroquia de Jesús en Guadalajara, la vicaría de Amatitán, y unos meses en Ocotlán. Sus satisfacciones y penas ya lo habían inspirado lo suficiente para componer. En Temaca conjugó la fe en el Cristo sufriente en la peña (El Cristo de Temaca) con el dolor de un pueblo cansado y pobre en el siglo XX en plena Revolución mexicana.

Placencia le canta también a la muerte y a la vida eterna en el Cementerio de Temaca y en La Cuesta de Temaca al experimentar la muerte de su propia muerte y vislumbrar la propia.

No se olvidó de la naturaleza al componer El Salto de Temaca y La Peña de Temaca, valorando la fuerza potente de las criaturas animadas como el agua, los árboles… y las inanimadas rocas que en el silencio hablan siendo rudas como las preciosas piedras cargadas de minerales.

Al final, el poeta reconoce que en los vaivenes del mundo somos pasajeros y en julio de 1912 se despide con Adiós, Temaca, para encaminarse a Portezuelo, Jalisco, adonde llega el 28 de julio.”

DETALLES
  • Tipo de pasta : NA
  • Editorial: NA
  • Idioma: NA
  • ISBN-10: NA
  • Dimensiones : NA
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